¿Es el yoga una actividad cardiovascular?


Según el American college of sports medicine, se considera una actividad fitness cardiovascular aquella en la que se desarrolla entre el 65 y el 90% del ritmo cardiaco máximo, que dure al menos 20 minutos y se realice un mínimo de 3 veces por semana. 

A mi entender cualquier actividad que aumente el ritmo cardiaco es cardiovascular, incluido el estrés. La diferencia entre el aumento de palpitaciones que produce el estrés y el que produce el deporte es que el estrés crónico produce en nuestro organismo grandes cantidades de cortisol y adrenalina de forma constante, manteniendo al cuerpo en permanente estado de preparación a la lucha y la mente con sensación de angustia, agobio y tensión. Esto aumenta el riesgo de contraer enfermedades cerebrovasculares y ataques cardíacos, así como favorecer la propagación de células cancerosas. En cambio en la práctica de un deporte o entrenamiento físico, las hormonas que segregamos son serotonina: que nos produce sensación de calma, nos aleja de los estados depresivos y nos ayuda a conciliar el sueño; dopamina: que es la hormona que se asocia a estados adictivos haciendo que sintamos ese “enganche” a la práctica deportiva si la llevamos a cabo con regularidad y nos proporciona sensación de placer; y endorfinas que nos hacen sentir felicidad, alegría y hasta euforia. Todas las hormonas segregadas durante el ejercicio físico deportivo nos ayudan justamente a combatir el estrés, además de ayudarnos a salir de estados depresivos, favorecer nuestra autoestima y reforzar nuestra salud tanto física como mental. 

Dicho esto y centrándome en el análisis del yoga como actividad cardiovascular, definitivamente, sí, el yoga es una actividad cardiovascular. Dependiendo de si el tipo de yoga practicado es más vigoroso y dinámico o más suave y estático servirá para quemar más calorías o menos (si lo que te interesa saber es si adelgaza), pero hasta el yoga suave presenta un incremento del ritmo cardiaco debido a que las posturas del yoga están diseñadas para contraer y estirar músculos para irrigarlos de flujo sanguíneo con el consecuente bombeo cardiaco necesario para ello. Además las posturas de torsión, masajean importantes órganos como hígado, intestinos, estómago y pulmones, haciendo como de torniquete que al soltarlo hace que gran cantidad de sangre bien oxigenada fluya por ellos. 

En esta postura, el arco en el suelo, al separar los brazos y las piernas del tronco, obligamos al corazón a bombear más sangre. Notaremos como el corazón va más deprisa. La apertura de pecho ayuda a regenerar también los pulmones

Quizás el yoga no sea la actividad física que más adelgace (si no es dinámico) pero sí que moldeará el cuerpo tonificando y fortaleciendo los músculos, siendo además una ayuda para la salud de sus órganos internos, articulaciones y fortalecimiento de los huesos.

¿Y por qué dicen que el yoga también relaja?

En yoga la respiración es muy importante y el concentrarnos en ella es una técnica para dejar la mente en blanco, lo cual nos relaja y nos puede llevar a estados meditativos. 

A medida que avancemos y nos fortalezcamos con la práctica, nuestro corazón también lo hará no necesitando así latir tan deprisa ante el ejercicio físico.

De todos modos, hay muchos tipos de práctica en yoga y las hay más lentas  y relajantes, y por el contrario las hay más dinámicas y rápidas con lo cual también serán más cardiovasculares y quemarán más calorías. Por ello el yoga es adecuado a todas las edades y a todos los estados físicos. 

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